“Pasto, Reino de la Alegría”
En el corazón del sur, cuando llega enero y el volcán Galeras corona al pueblo con su manto de fiesta, nace un reino mágico donde no existen tristezas ni fronteras; Pasto se transforma en el “Reino de la Alegría”.
En este reino no gobiernan reyes de hierro ni coronas de oro, sino “cuyes festivos”, siendo éstos símbolos de identidad nariñense, convertidos en los personajes de una corte popular y juguetona, que celebra el carnaval de Negros y Blancos de nuestra querida ciudad de Pasto.
El Rey Curí: Abre las puertas del carnaval con su corona brillante y su cetro de espuma, decretando que la única ley es jugar, bailar y sonreír.
La Reina Curí: lleva flores en su cabeza ofreciendo ternura, unidad y esperanza en cada paso y al ritmo de la música de la murga.
El Príncipe Curí: Alegre baila y salta con su tambor y gorro de colores, siendo el símbolo de la juventud y la picardía.
La Princesa Curí: Danza con su vestido decorado con flores y abanico de serpentinas, representando la fantasía y los sueños del pueblo.
El Bufón Curí: Con gorro de cascabeles, convierte la risa en un acto de libertad y rompe todo protocolo con su picardía carnavalera, y junto a ellos los músicos Curices, vestidos con trajes de soldados de la realeza, llenan las calles de cantos al ritmo de nuestra música regional.
En este reinado, todo San Juan de Pasto es corte real. Cada ciudadano se convierte en príncipe de la danza, reina de la alegría, bufón de la risa o juglar del tambor.
El mensaje es claro: En el Reino de la Alegría nadie está afuera, porque todos reinamos en la fiesta.
Así, con humor, ternura y orgullo cultural, los curices encarnan la esencia de Nariño, un pueblo que celebra su identidad con música, danza y color, proclamando al mundo entero que: el carnaval de Negros y Blancos de Pasto es y será por siempre, El Reino de la Alegría.