El Carnaval de Negros y Blancos es un universo de colores, memorias y tradiciones donde la risa y la música se funden en un solo corazón. El motivo “Baila, juega y ríe con el Carnaval” es un homenaje a esa esencia que desde tiempos antiguos dieron las murgas de fuelles, guardianas sonoras de la fiesta. Sus acordeones, guitarras y tambores fueron la primera voz del pueblo, la melodía que llenó de vida las calles, la música que aún hoy acompaña el andar de comparsas, carrozas y danzantes.
En medio de esta celebración emerge Don Carnaval, un rey payaso que encarna la alegría de un pueblo entero. Su presencia es un canto de libertad y de juego: lleva un sombrero azul con brillantina, del cual brotan máscaras multicolores con gestos teatrales y expresivos, como carcajadas eternas que invitan a la fiesta. Su gabán verde, bordado de notas musicales, es reflejo de las montañas nariñenses y de las melodías que unen lo andino con la cumbia colombiana, tejiendo un puente entre el sur y el corazón del país.
El chaleco azul evoca la frescura de los ríos y lagos, mientras su pantalón multicolor recuerda la diversidad del Pacífico y los cielos cambiantes de nuestra tierra. En su conjunto, el atuendo de Don Carnaval no es solo vestuario: es símbolo, es memoria, es poesía hecha color.
Así, este motivo celebra la danza, el juego y la risa como patrimonio del alma. Es la voz de un pueblo que sabe convertir la tradición en arte, y el arte en un legado vivo para la humanidad.