El enchapado en tamo es una técnica artesanal originaria del departamento de Nariño, que consiste en recubrir superficies, especialmente de madera, con delgadas hebras o hilos obtenidos de los tallos del trigo.
Estas fibras naturales, previamente se secan con el sol dorado, se pulen y se tiñen de colores, se cortan, se organizan y se pegan en piezas de madera, formando diseños artísticos, decorativos o utilitarios, con un acabado brillante que llama la atención de las personas, puesto que no creerían que estas piezas son elaboradas a mano y se tejen hilo a hilo.
Cada pieza es única y sus diseños dependen del estado de ánimo en que se encuentre el artesano, es un viaje a la memoria y la creatividad interviene demasiado en la elaboración de las piezas. Es un proceso que exige paciencia, conocimiento y dedicación de las manos artesanas.
Es un trabajo hecho en conjunto y valora la labor del campo, pues desde el cultivo empieza esta historia.
El campesino desde el campo se encarga del cuidado del cultivo de trigo o de la cebada. Cuando este ya esté listo, los granos y hojas están secos y listos para la cosecha. Se recolecta el grano y se deja la fibra, intentando realizar este proceso de forma antigua, con un cuchillo o una hoz, para evitar que se dañe.
Después de la recolección, se seleccionan los tallos sin asperezas, nudos o rajaduras; ya seleccionados se ponen a secar y se pelan tubo a tubo de forma minuciosa. Se tiñen de colores con anilinas durante un proceso de cocción, generalmente a leña. Una vez teñidos, se sacan y se ponen a secar, se abren por la mitad, se aplanan, para luego ser pegados sobre papel. Cuando la fibra está totalmente lista, pasa al artesano, quien con creatividad realizará la pieza a enchapar.
Seguidamente se da continuidad al proceso con la elaboración de la pieza en madera. Aquí es donde destacamos el trabajo del ebanista, tallador o tornero, quienes son los encargados de crear estas piezas para ser decoradas por el tamo.
Así, con la pieza en madera y las láminas de tamo listas, se procede a lo mágico del enchape, donde el entamador, después de cortar delgados hilos y de diferentes colores, comienza a pegar uno a uno en la pieza a decorar.
Una vez plasmado el diseño, se limpian los excesos de pegamento, se aplica sellador, se lija suavemente para darle un acabado perfecto y finalmente se le da el acabado brillante. Y de esta forma queda elaborada una de las piezas más bellas de la artesanía de nuestro sur.
Técnica que es merecedora de mostrarse y de darle la importancia que merece, pues debido a su perfección engalana nuestra ciudad, la magia del artesano es visible y nos hace sentirnos orgullosos de pertenecer al sur.