GUAGÜITAS VAMOS A JUEGAR UN RATICO

GUAGÜITAS VAMOS A JUEGAR UN RATICO

Modalidad:

carro_alegorico

Año:

2026

Qué hermosa fue esa época donde éramos niños y salíamos a jugar hasta tarde en las calles del barrio, no existía internet ni celulares, no había peligro de nada, solo nuestra imaginación y esos juegos tradicionales con los que nos divertíamos con nuestros amigos, qué felices que éramos.

Entre los muchos juegos que jugábamos estaban salir con nuestro triciclo; algunas veces se solía hacer competencias.

El ula ula, que sin saberlo hacíamos ejercicio.

Con las canicas, esas bolitas de vidrio coloridas donde jugábamos al neto o al hoyo, y lo más divertido era la recogida.

Con el yoyo, donde el que sacaba mejores trucos ganaba.

Con el trompo, donde debías tirarlo y hacerlo bailar dentro de un círculo y sacar los que quedaban dentro.

Con el balero o caca, donde te divertías enchocándolo una y otra vez; entre más lo hacías era más divertido.

Compitiendo en los encostalados, donde el premio era un helado o una gaseosa.

Jugando con la cuerda mientras cantabas.

Jugando al bon bon, ese divertido juego con cuadros enumerados donde pasabas horas saltando.

Horas de diversión con la pirinola, que a la vez era como una lotería donde podías ganar o perderlo todo.

Sentías adrenalina pura al montarte en un carrito de balineras con tus amigos.

Y muchos juegos más como el ponchado, la correa escondida, las escondidas, el tin tin corre corre, pepi cuartas, entre otros.

Todos estos juegos con los que crecimos, aunque no han desaparecido, ya no los juegan como antes; los niños y jóvenes de ahora, lastimosamente, están inmersos en la tecnología y buscan en ella algo para entretenerse. Los juegos autóctonos como el trompo, los encostalados, las canicas, la pirinola, el balero, etc., están relegados por el internet, el celular y los videojuegos. En algunas escuelas se inculcan estos juegos, pero con muy poco interés de los niños.

Era diversión infinita, ya que con estos juegos no solo te divertías sino que también ejercitabas no solo tu cuerpo —que servía para el crecimiento— sino tu mente y tus habilidades cognitivas.

Es así que si juegas a las canicas desarrollas precisión, creas estrategias, respeto por las reglas y ejercitas tu mente.

El trompo desarrolla la coordinación y la paciencia.

El balero mejora la concentración y la motricidad, ejercitando las manos y el cerebro.

El yoyo, que sin saberlo, aprendías física creando energía cinética.

El bon bon desarrollaba equilibrio y coordinación.

Saltar la cuerda desarrollaba y mejoraba tu equilibrio, coordinación, resistencia, capacidad cardiovascular y memorización.

El carrito de balineras donde perdías el miedo y desarrollabas fuerza, equilibrio y concentración.

Y los juegos dinámicos como el ponchado, las escondidas, la correa escondida y más, donde desarrollabas resistencia, fuerza, coordinación, crear estrategias, compañerismo, interacción e inclusión.

Estos juegos te enseñaban eso y no como los juegos de ahora, que solo te encierran en un solo mundo donde eres solo tú y el internet.

Con todo esto queremos llevar un mensaje de reflexión e inculcar y no dejar morir estos juegos que, aunque no son originarios de nuestra región, sí los hemos adoptado y adaptado a nuestra cultura nariñense.

Así que: GUAGÜITAS, VAMOS A JUGAR UN RATICO.

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