Queremos dar a conocer de nuestra región, cultura y saberes al mundo entero que no conocen las costumbres de quienes han hecho la verdadera historia de Pasto, por eso los CARNAVALES de nuestra querida tierra son el único evento que nos da la oportunidad de demostrar en forma artística nuestras costumbres y rendirle un homenaje a nuestra verdadera cultura. Si regresáramos unos años atrás, podemos considerar un verdadero despliegue y derroche de nuestras verdaderas raíces, con nuestra representación en calurosos valles, templadas mesetas y gélidas montañas del misterioso país de Los Pastos, surcado por ríos de oro y adornado con cerros de piedras preciosas. Se remonta a tiempos ancestrales, cuando el cacique Pilcuán, líder de la región, poseía un profundo conocimiento de la naturaleza y un vínculo especial con el río Guáitara.
Con el gran Pilcuán, que en un momento de peligro o necesidad se transformó en un dragón para defender a su pueblo de amenazas externas, como invasiones o desastres naturales, en nuestra propuesta queremos describir El Dragón del Guáitara. No es un dragón convencional: se describe como una criatura con cuerpo de serpiente, alas de ave, quizás con cuernos o partes de otros animales, reflejando la rica diversidad de la fauna.
Ese dragón mítico vela por el bienestar de la comunidad, interviniendo bajo cualquier injusticia o peligro. Es el guardián del río Guáitara, controlando sus aguas y protegiéndolo de la contaminación.
El mito del Dragón del Guáitara está profundamente arraigado en la identidad cultural de Pasto y sus alrededores. Se utiliza como símbolo de protección, conexión con la naturaleza y resistencia frente a la adversidad.
Esta bella figura mitológica se representa en diversas expresiones artísticas, como poemas, cuentos y obras, que lo han difundido y enriquecido con nuevas interpretaciones culturales. El Dragón del Guáitara es una figura mitológica fascinante que combina elementos de la cosmovisión andina, tradición oral y la riqueza natural de la región de Pasto, representando la fuerza, la protección y la conexión profunda entre el hombre y la naturaleza.
La luna, con su belleza esplendorosa, ilumina nuestra majestuosa fiesta con su armonía en un ciclo eterno de transformación y renovación, asociándola al poder femenino como nuestra diosa madre, dando su tenue luz y sus cambios de ciclos, relacionándola con el misterio del cual resalta nuestra cultura. El bello sol ancestral, el cual honra las tradiciones de nuestros ancestros con su divinidad y su esplendorosa luz, se incorpora a rituales de comunidades indígenas que lo veneran con fuerza y vitalidad, nuestro renacimiento por ser el elemento principal que sustenta la vida en la tierra.
Gracias a nuestro bello carnaval, nos permite representar nuestra hermosa cultura ancestral llena de magia, diversidad y amor a nuestro arte autóctono, con colores que llenan de fantasía y dan vida a nuestra gran fiesta.