«CUENTAN MIS ABUELOS, RECUERDOS Y AÑORANZAS DE UN MÁGICO CARNAVAL»

«CUENTAN MIS ABUELOS, RECUERDOS Y AÑORANZAS DE UN MÁGICO CARNAVAL»

Modalidad:

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Año:

2026

En las noches frías de San Juan de Pasto, bajo el calor de la hoguera, nuestros abuelos nos reúnen a contarnos miles de historias; su piel arrugada, su voz entrecortada, el caminar lento y sus ojos cansados no impiden que puedan recordar esas fantásticas anécdotas, que con nostalgia reviven en cada palabra y en cada sonrisa que transmiten al recordar.

Entre sus recuerdos aflora un carnaval lleno de magia, color y juego, donde todos se vuelven uno solo y nos cuentan que cuando eran jóvenes salían con sus mejores trajes a jugar. La alhucema (lavanda), un perfume de ricos aromas, era el protagonista y los jóvenes se acercaban a las señoritas, que con mucho cariño impregnaban en sus manos como símbolo de juego y amistad.

Los niños corrían por el parque con el trompo, las canicas, los valeros, el cuspe; además, sus labios llenos de dulce por comer las deliciosas colaciones, los helados de paila, las paletas de dulce, y no podía faltar el juego con la serpentina y el talco perfumado.

El padre ofrecía la misa a “la Michita linda”, gobernadora de Pasto, y el carnaval daba inicio. Los señores salían en sus caballos vestidos de mil colores; los caciques, los soldados, los vaqueros y las muñecas eran algunos de los personajes que se representaban. La música hacía presencia en las famosas comparsas (hoy murgas); la bandola, la guitarra, las maracas, el acordeón y el bombo eran parte de la fiesta. La gente recorría las diferentes calles de la ciudad tocando y cantando, y no podía faltar un traguito para la sed.

Al cerrar la noche del 6 de enero, entre la algarabía de la gente, se cerraba el telón. Todos en familia volvían a sus casas a contar las anécdotas que dejó el carnaval, todos cansados, pero con la alegría por comenzar un nuevo año.

Hoy, con lágrimas en los ojos, recordamos y añoramos el poder escuchar tantas y tantas historias que nuestros padres o abuelos nos contaban; algunos están, otros ya no, pero cada cuento es un pedacito de lo que se ha formado con el pasar de los años.

Mantengamos vivas nuestras tradiciones, revivamos aquellas épocas donde el jugar con respeto era una prioridad, que vuelva la serpentina, el talco perfumado, la alhucema y que no olvidemos abrazar más a nuestros abuelos.

DESCRIPCIÓN DE VESTUARIO

Este vestuario nace de una memoria viva: de niños que crecieron entre calles empedradas, de una ciudad con un majestuoso volcán y un mágico carnaval. Ellos jugaban con el trompo, el balero, las canicas, los volantines, donde un sinfín de historias se contaban en cada esquina.

Cada parte del vestuario representa esas historias que hoy nuestros abuelos nos cuentan y que reflejan un recuerdo de lo que fue su niñez.

La chaqueta es símbolo de la calidez del hogar, donde sus padres arropan con mucho amor; la camisa en tonos naranja es símbolo de sana diversión, de esa alegría que se vive en el carnaval y de los juegos que de niños hacían reír y disfrutar.

La faja lleva consigo un pequeño escondite donde los niños guardan sus canicas y sus colores reflejan las paletas, colaciones y demás dulces que eran el deleite de los nariñenses.

El pantalón tres cuartos y con dibujos laterales representa los caminos empedrados de la ciudad de Pasto y de cómo eran testigo de horas y horas de diversión.

ESTRUCTURA Y TOCADO

Un sombrero de copa y en su punto más alto se encuentra un libro abierto, que representa todas esas historias que nuestros abuelos nos contaban. De allí se desprenden objetos maravillosos, tal vez olvidados en el tiempo y que esperan ser desempolvados: canicas, yoyos, trompos, volantines, paletas, baleros, serpentinas de muchos colores, símbolo del juego y que necesitan ser rescatados en la actualidad.

En su espalda van tres músicos interpretando bellas melodías; las maracas, el acordeón y la guitarra desprenden notas musicales que hacen bailar a propios y turistas. Además, montados en caballitos de palo, haciendo referencia a una época donde se las ingeniaban para divertirse de alguna manera.

Estos tres músicos son la representación de nuestros abuelos, que recuerdan con nostalgia una época donde el carnaval se jugaba con cultura y con respeto.

La serpentina vuelve a hacer aparición, un objeto importante para el juego y que es necesario rescatar.

ESTRUCTURA MUSICAL

GALERAS: Un tema musical compuesto por un integrante de nuestra murga, Mario López, que representa ese guardián que habita en nuestra ciudad y ha sido partícipe de la historia; ha visto crecer y morir, pasar muchas generaciones que han dejado huella y que seguramente nos acompañará por muchos años más.

RECUERDOS DE MI CARNAVAL: Un sanjuanito compuesto por otro integrante de la murga, Juan David Rosas, el cual quiere hacer un homenaje a uno de los mejores recuerdos de la niñez, que, entre risas y respeto, permanece en la memoria.

INVICTA CORAZA: Compuesto por Juan David Rosas en ritmo de son sureño, que hace un homenaje al pastuso, a su historia y a su valentía, que se han sabido levantar a pesar de las adversidades y hoy con alegría y optimismo ven crecer esta ciudad.

RENACER: Una cacharpaya compuesta por Juan David Rosas, la cual hace referencia a este carnaval que entre alegrías despierta y entre tristezas termina, y cada año se renueva, siempre con una anécdota diferente y un mensaje de esperanza para continuar.

SANDONÁ: Compuesto por el “POTE” Mideros, un personaje querido de nuestra ciudad, haciendo referencia al juego, a la diversión, a esas horas interminables donde la carroza hace su recorrido y, entre risas y alegría, todos decimos: ¡QUE VIVA PASTO, CARAJO!

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