La propuesta “El As-ombroso juego del carnaval” de la murga Soneros del Galeras parte de la relación entre el Carnaval y los naipes, ambos vistos como un juego de ingenio, azar y estrategia, lleno de sorpresas. El nombre juega con la figura del As, carta maestra que simboliza la renovación y la mejor jugada de la murga; lo asombroso, como reflejo de la magia y la emoción del Carnaval; y el juego, que evoca la alegría compartida entre pintica, talco y carioca.
El personaje central es el tahúr, jugador elegante de sombrero de copa y frac, símbolo de ingenio, picardía y astucia. Para la murga, su “as bajo la manga” representa el amor y la unión con los que enfrentan cada desafío y con los que se reinventan año tras año.
En el vestuario, la murga se presenta con frac y sombrero de copa, llevando en la espalda un abanico de cartas que simboliza el destino que se juega en cada nota musical. En el reverso de esas cartas se muestran los asombrosos juegos del Carnaval: la pintica, el talco, la carioca, el confeti y las serpentinas, íconos festivos que identifican la celebración. Los comodines están representados por dos animadores, personajes traviesos que mantienen vivo el espíritu festivo.
Las figuras del naipe francés reciben un nuevo significado dentro de la propuesta:
Corazón: carta más destacada, representa el amor como motor del Carnaval y de la propuesta artística.
Diamante: simboliza la abundancia y la riqueza cultural compartida.
Trébol: signo de suerte y crecimiento, evocando la esperanza.
Pica: fuerza y valentía para mantener viva la tradición y superar adversidades.
El color verde, en todas sus gamas, está presente en el vestuario como homenaje a los paisajes nariñenses. Representa vida, esperanza y renovación, evocando la diversidad de tonalidades de montañas, campos y valles de la región.
Históricamente, los naipes han sido símbolos de estrategia, riesgo y misterio desde la China del siglo XI hasta las cortes europeas. En el Carnaval, al igual que en una partida de cartas, cada persona juega un papel, arriesga y se entrega al azar festivo.
En conclusión, la propuesta muestra que el verdadero sentido del Carnaval está en el juego compartido, la risa, la sorpresa y, sobre todo, en vivirlo con el corazón.