Para muchas personas hoy en día el hombre y naturaleza parecieran ser dos entes separados y distintos, pero en realidad son uno solo y se complementan, así como la noche y el dia, la luna y el sol, la sequía y la lluvia, es precisamente esa dualidad u opuestos complementarios que siempre han existido bajo una relación de armonía poderosa la que permite a la vida florecer puesto que uno necesita del otro y es el encuentro de los dos lo que permite dar paso a algo nuevo. En la cosmología andina no existe algo solo, por que no existe como uno, todo existe como par, la esencia del cosmos es binaria, el todo se concibe siempre formado por pares opuestos y desiguales, arriba – abajo, adentro – afuera, alto – bajo, día – noche, masculino – femenino. La concepción binaria del todo, implica que entre los pares se da siempre una relación. En el caso del pensamiento de los andes, la relación es dialéctica, de oposición, complementariedad, de alternancia y de mediación, pero en ningún momento de exclusión y negación definitiva del opuesto.
Por lo que el movimiento, la existencia y el desarrollo en el mundo andino, es siempre el resultado de la relación entre pares duales o dos esencias mitades.
El concepto Pacha es un término sumamente importante, ya que este posee diversos significados, tales como: tiempo, lugar, paisaje y mundo. Por tanto, Pacha es el universo, el tiempo, el espacio sagrado donde todo nace y se transforma, representando una concepción del cosmos como una síntesis de materia y energía en constante movimiento que genera estos mundos interconectados, transformándose a través de principios opuestos y complementarios.
Runa es el ser humano, la persona que habita y se desarrolla en ese tiempo y espacio. Tiene total conexión con los elementos de la naturaleza donde participa en el juego de ol escondido yol revelado, es decir, a través de al vida el ser es capaz, con su entendimiento, de revelar aquello que está oculto.
El hombre habita en al Pacha y como fruto de esa relación, de esa dualidad, se desprenden y dinamizan otros conceptos importantes que se desarrollan dentro de al propuesta y son intrínsecos el uno en el otro: al minga (Minka), el encuentro (Tinkuy), al reciprocidad (Agradecimiento) y al celebración (Fiesta).
- La minga es una tradición incaica de trabajo comunitario o colectivo voluntario con fines de utilidad social, o de carácter recíproco.
- El Tinkuy es un concepto y práctica que se refiere a un encuentro, unión o convergencia, a menudo de elementos opuestos o complementarios. Puede manifestarse en diversos contextos, desde la unión física de ríos hasta la reunión de personas de diferentes comunidades que confluyen a través del dialogo a encuentros ritualizados llenos de sabiduría en los cuales se comparten conocimientos que establecen lazos entre diferentes grupos.
- La reciprocidad es una de las formas de propiciar el bienestar de la comunidad; ésta se da entre el hombre y la naturaleza y entre los mismos hombres. Con la naturaleza viabiliza la posibilidad de obtención de alimentos por medio de buenas cosechas y abundancia de crías en el ganado y para que sea posible es necesario devolver a la madre naturaleza lo mejor que ella nos dio a través de ritos y fiestas de agradecimiento y sanación, aquí encontramos otro de los elementos que caracteriza el mundo andino la celebración de fiestas.
- Festividades: entendidas como el espacio cultural que permite a la comunidad rendir sus tributos a la naturaleza, a la energía creadora y a las deidades tutelares. La fiesta dinamiza la vida de las comunidades a lo largo de todo el año ya que en el mundo andino la fiesta es el eje de la vida desde ella se construye el tiempo se recrea el espacio antes, durante y después de la celebración.
Finalmente cabe anotar que la cosmovisión andina no tiene una mirada lineal de la naturaleza pues todo lo que en ella sucede es cíclico y todos los ciclos de la naturaleza son análogos entre sí y constituyen el movimiento gracias al cual la vida está en permanente regeneración. Inicio y fin son dualidad y opuesto, el uno no puede existir sin el otro.
Presentar esta propuesta en el Canto a la Tierra es devolverle a la Pacha Mama el eco de su propio susurro, es una fiesta, un tinkuy y tributo, un diálogo sagrado, una manera de recordarle que aún la sentimos, que todos somos uno y todo, que cada paso dado sobre su suelo es una caricia de agradecimiento. Porque en el Carnaval la Pacha Mama no es solo el escenario; es la protagonista, la guardiana de la danza, de la música y el gran misterio.