LA CAPIBANDA

LA CAPIBANDA

Modalidad:

murga_de_metales_y_maderas

Año:

2026

En esta ocasión, “La murga CARNAVALERA” reescribe la dualidad de nuestro Carnaval, negros y blancos, agua y tierra, ¡como dos fuerzas que se fusionan y se abrazan!

“CAPIBANDA”

El capibara, en Colombia se conoce como chigüiro, es un caminante donde el agua nunca calla. Es el roedor más grande de su especie, y tenemos la fortuna de encontrarlo en las sabanas infinitas de la Orinoquía, entre los caños de Casanare y los ríos que atraviesan el Meta, se congrega en manadas como pueblos enteros, recibiendo la lluvia que inunda y bendice la tierra. En los llanos de Vichada y Arauca, su silueta es parte del horizonte, mezclada con el canto de garzas y el rumor de las pampas. Allí, cada charca es un espejo donde el capibara se convierte en guardián de los pastos.

Más al sur, en la Amazonia profunda, en los brazos verdes del Guaviare, el Putumayo y el Caquetá, se desliza como espíritu anfibio. En las lagunas del Amazonas bebe la memoria de los primeros ríos, compartiendo morada con delfines rosados y jaguares sigilosos. El Caribe también lo conoce: en las ciénagas de Córdoba y Sucre, en los humedales del Magdalena y el Cesar, donde el sol tiñe de oro las aguas tranquilas, el capibara descansa como si fuera otro islote, una isla peluda en medio de espejos líquidos. En el Pacífico chocoano, entre lluvias eternas y manglares, su andar sorprende a quienes lo miran mientras las aguas se abren camino hacia el mar. Y aún en los valles interandinos, cuando los ríos Magdalena y Cauca respiran lento, allí también aparece, como viajero que no teme a la montaña y busca en la ribera la hierba fresca que lo alimenta.

CAPIBANDA será en la senda un espejo tierno de los sueños infantiles, una invitación a la protección de nuestras especies y de la fuente de vida que reposa en cada charco, laguna, humedal y demás fuentes de agua que permiten la vida de estos seres que no exigen más que compañía.

CAPIBANDA es el río que suena, es la orilla convertida en melodía y danza, que en su caminar levanta un eco de alegría.

CAPIBANDA no toca sola, toca con cada latido de sus espectadores, con la sonrisa de los niños, baila con los colores en medio de nuestro patrimonio y la música que nos ha traído hasta aquí.

CAPIBANDA es el agua que ha bajado desde cada montaña, trayendo consigo los sonidos de la madre, convirtiéndolos en música, música convertida en vida, vida que se celebra en el carnaval.

CAPIBANDA no le teme a nada, porque su alma no conoce la guerra, solo la danza, el canto y la fiesta. Caminamos lento, pero nuestros pasos suenan a tradición, a música que fluye como el viento de los Andes, a son sureño que pinta el aire de colores. Llevamos en la piel un secreto del agua: la calma que desarma, la música que amansa, el silencio que se transforma en canción. Y es por eso que todos nos siguen: las aves nos convierten en coro, los monos en armonía, los ríos en serpientes de colores vibrantes y hasta los depredadores en bailarines entre máscaras talladas de fantasía.

CAPIBANDA no necesita rugir, porque Urkunina lo hace por nosotros. Con cada mirada encendemos el carnaval, con cada paso dibujamos un mural de colores, con cada respiro nos recordamos que la paz también baila. Hoy venimos vestidos de capibaras, guardianes de la música y del agua, dueños de la calma que se vuelve fiesta, animales encantados que caminan entre notas y multitudes deslumbrantes de alegría. ¡Que nuestro espíritu fantástico ilumine estas calles!

¡Que nuestra alegría pintada de negro y blanco se mezcle con el alma de nuestros ancestros, quienes nos trajeron al aquí y al ahora!

Porque en este Carnaval de Negros y Blancos CAPIBANDA es ser melodía, color, ser fantasía viva…!!!!!

¡¡¡QUE VIVA PASTO, CARAJO!!!

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