De niño me sentaba junto a mis abuelos en la tulpa. Alí, donde el fuego danzaba lento. donde las velas temblaban suavemente y el amarillo de la luz acariciaba las palabras. Todo era magia. Eran cuentos de miedo, de terror. pero para quedarse.
Porque sólo los abuelos sabian provocar esa mezcla perfecta de intriga… emoción… y asombro. El reloj pasaba lento. como si él también quisiera escuchar. Algunos mitos bajaban del Galeras… como niebla sagrada. otros llegaban por las carreteras.
Algunos se escondían en los bosques, en los árboles. Otros nacían entre los muros de las iglesias de nuestra ciudad teológica. En las calles de tradición de mi Pasto… cada rincón guarda una leyenda. Historias eternas… como una máquina del tiempo. Porque unas venían del pasado… otras nacían en el presente… y algunos decían… que llegaban del futuro. Contaban los abuelos que los ovnis entraban por las cuevas del Galeras… que un padre vagaba sin cabeza por la ciudad… que las brujas bailaban en los tejados yse enamoraban de los soldados. Otros hablaban de la viuda… de la mujer mula… que galopaba por las trochas, de la misma muerte… convertida en leyenda. Yla historia que todos querían escuchar… el duende. Ese niño travieso… el mito que todos, en secreto, quieren encontrar. Por las carreteras…se avistaba el carro de la otra vida. Unos decían que se llamaba La Mítica, que cruzaba
caminos… bajaba peñascos… y que sus luces atraían las almas de quien se atreviera a mirarlo. Pero los mitos no solo habitan el pasado.
También hay personas… que se volvieron leyenda. Uno que gritaba: «¡Cantinero, buenas noches!» El artesano que con barniz pintó paisajes en la eternidad. El campesino que con tamo narraba historias sin palabras. El escultor que tallaba madera y les daba forma a los sueños. El astrónomo del pueblo que buscaba ovnis entre estrellas y planetas. El artesano del carnaval que trajo al Guasón a la vida. El músico. que con su guitarra estremecia ios puebios. Yaquei que gritaba con aiegría: «¡Y nos fuimos de fiesta, pueblo lindo!» Ymuchos más. Porque todos ellos hoy hacen parte de la historia, del alma… del corazón de Pasto. Una tierra donde el arte, la vida y la pasión se vuelven memoria… se vuelven leyenda. Aquí, las historias se siembran en el alma y florecen en la voz de quien se atreve a contarlas. Ycomo en aquellas noches de tulpa. con los abuelos… con los amigos… con la gente que amamos… Hoy, a través de estas historias, queremos tocar la eternidad. Por eso, con el corazón en la mano, les decimos:
¡Que viva Pasto! ¡Que vivan nuestros mitos y nuestras leyendas! Ciudad donde el alma…se convierte en cuento.
Y el cuento… en inmortalidad