“Telpis” es una laguna ubicada a más de 3.000 msnm. Es uno de los sitios más bellos con los que cuenta el municipio de Yacuanquer; sitio que guarda la inmensa riqueza del Santuario de Flora y Fauna Galeras, al cual se llega por un sendero lleno de obstáculos y pequeñas dificultades propias de una caminata por las cumbres andinas: paisajes de ensueño, frío y vegetación de páramo que son un reto para quienes aman el turismo ecológico.
Se llega después de tres horas de camino, de ascenso y travesía que inicia en la vereda San Felipe, aunque también se puede ascender por El Rosario, La Aguada, Mejía, La Pradera e incluso por Mohechiza.
Pero Telpis no solamente es un hermoso lugar turístico, sino una fuente de riqueza hídrica para la región, pues de ella dependen varios sistemas de acueducto del municipio para casi todas las veredas que lo conforman.
Hasta hace unos años, Telpis amenazaba con desaparecer, pero hoy, gracias a las labores de conservación y recuperación que adelanta la Unidad Regional de Parques Nacionales, las autoridades locales y en especial la misma comunidad de la región, Telpis es diferente, porque no hay deforestación, no hay quemas ni daños: hay conciencia de conservación de esta inmensa riqueza ecoturística del municipio de Yacuanquer, Nariño y Colombia.
Por lo tanto, este disfraz individual se presenta como una alegoría a la laguna del Telpis y al espíritu de quienes recorren la senda, entre la neblina y el viento andino. Cada paso dado en este recorrido transforma al caminante, pues todo aquello que deja atrás se vuelve parte de sí mismo.
El disfraz personifica a este viajero, representado como un ser místico que avanza apoyado en un báculo, símbolo de la fortaleza y sabiduría del camino. Este báculo, elaborado con ramas recogidas durante la travesía, se convierte en el tercer pie que otorga firmeza para superar la distancia hacia la laguna sagrada.
A su espalda se despliega un homenaje vivo a la naturaleza: se suman aves, insectos, flores y frutos silvestres como el chaquilulo, el mortiño y la moridera, elementos que evocan la riqueza y generosidad del territorio. Cada detalle en la estructura del disfraz narra cómo la naturaleza se integra al ser humano, fundiéndose en una relación de respeto y reciprocidad.
En el corazón de esta creación se resalta la laguna del Telpis y los frailejones, guardianes de los páramos y protectores del agua, recordándonos su papel vital en el equilibrio del ecosistema. Finalmente, el disfraz rinde un tributo a la Madre Naturaleza, representada como una mujer.