¡Prepárense para vivir la magia de Tierra de Fantasía!
Esta obra maestra es el resultado del talento y dedicación de un artista y cultor nariñense, cuyo deseo es seguir transmitiendo su conocimiento, experiencia y creatividad a las nuevas generaciones. Inspirado en la mirada inocente y llena de asombro de una pequeña que desde corta edad siente un profundo amor por el carnaval, esta creación nos lleva a un viaje de fantasía y alegría.
La pequeña, con ojos brillantes y corazón lleno de pasión, sueña con ser parte del carnaval, con bailar entre los colores y ritmos que llenan las calles de Nariño. Ve en los artistas un gran ejemplo y fuente de inspiración, y en su imaginación, la fantasía y la realidad se unen en un solo ritmo.
Al frente, el imponente elefante, con sus brillantes colores y majestuosa presencia, nos llama a bailar con fuerza y sabiduría. Su figura poderosa establece el tono para una experiencia inolvidable.
A medida que avanzamos, en los laterales, unos elfos delicados y misteriosos evocan la fantasía y el misticismo, invitándonos a dejar volar nuestra imaginación. Sus rostros sonrientes y ojos brillantes nos guían hacia un mundo de ensueño.
Sobre los elfos, los rostros de búhos sabios y misteriosos nos recuerdan la importancia de la sabiduría y la introspección. Su presencia serena y contemplativa nos invita a reflexionar sobre nuestra conexión con la naturaleza.
Junto a los búhos, la delicadeza y belleza de los colibríes nos muestra la ligereza y gracia de la vida. Sus alas iridiscentes y movimientos ágiles nos llenan de alegría y asombro.
En lo alto, los cóndores majestuosos llevan alta la bandera de Nariño, recordándonos que somos libres y unidos. Su fuerza y majestad nos inspiran a alcanzar grandes alturas.
Y cerrando esta carroza, un duende juguetón, símbolo ancestral de nuestra cultura nariñense, se divierte en medio de hongos que llevan mil colores, rodeado de sapos saltarines que reafirman la curiosidad y la alegría. Este personaje mágico, presente en miles de relatos e historias que han pasado generaciones, nos conecta con nuestras raíces y nos invita a sumergirnos en la riqueza de nuestra tradición oral.
El duende, con su sonrisa pícara y ojos brillantes, nos recuerda que la fantasía y la realidad están entrelazadas en nuestra cultura, y que nuestra imaginación es el puente que nos une con nuestro pasado y nuestro futuro.
Finalmente, dos enormes caracoles, simbolizando la transformación y el crecimiento, nos recuerdan que no importa lo grande o pequeños que sean nuestros sueños o ideas, se pueden transformar en grandes obras que inspiren a otros.
Pero la Tierra de Fantasía es más que una obra de arte, es nuestro legado para las nuevas generaciones de artistas, soñadores, preservando así nuestra herencia cultural y la continuidad de las tradiciones de nuestro carnaval. Es el resultado del esfuerzo y la pasión de nuestros artesanos y de todos aquellos que forman parte del carnaval.
¡Esta carroza es un grito de alegría y orgullo por nuestra tierra! ¡Un llamado a dejar volar nuestra imaginación y celebrar la vida!
¡Viva Nariño! ¡Viva el carnaval! ¡Viva Tierra de Fantasía!