Ayawaska cuenta la historia de Zara y su llama de nombre Muru, enviada por los amautas de su comunidad cargada de maíz a conseguir productos que escaseaban en su pueblo luego de la erupción del Urku Nina. En dicho transitar, Zara, aparte de conseguir lo encomendado, enriquece su saber con las costumbres, ritmos y danzas propias de los lugares que visita y realiza trueque con su maíz. Al regresar a sus dominios, ella, aparte de entregar los productos recolectados, regala también su nuevo conocimiento cultural y enriquece la vida de su comunidad y, como músicos, poetas y danzantes nos ha parido la tierra, se lo vamos a contar de la siguiente manera:
Zara. por los caminos del maíz una historia de los mindalaes del Galeras,
Saliendo desde el Galeras
hoy les voy a hacer memoria
de la viuda joven Zara
les voy a contar su historia: con sentimientos confusos
al dejar su pueblo amado silbando un Sonsureño
recorrió camino extraño.
El volcán había dejado
la tierra sin producir animales espantados
solo crecía el maíz,
arrumo Zara en canastas choclo tierno pa’ truequear caminando junto a Muru
al Imbabura a de llegar.
Por un lado obtuvo lana
por otro le dieron quinua
dejaba choclos enteros
y ayudaba a hacer la chicha
aprendió de Sanjuanitos
y de Raymis pa’ bailar
descansó un par de días
para poder avanzar.
Pero que bella sorpresa
fue el destino o el azar
que Muru y Zara vieran
por primera vez el mar
en la mente de al Zara
se forjo al epifanía
de hombres negros enjaulados
barcos grandes en al orilla.
El sonido de las jaulas
no eran más que de nostalgias
la libertad que cantaba
a través de las dulzainas
y ella lloró de alegría
al despertar de su transe
se dio cuenta que era libre
siguió por la costa su avance.
Un quintal de maíz molido
a los pies del Huascarán
una anciana recibía
y daba dos bultos de sal
se quedó bailando Huaynos
para bonito aprender
aleteando y zapateando
cultivando su saber.
Llegaron al cerro rico
donde las piedras brillaban
la gente salía de cuevas
en las minas trabajaban
un changuito miro a zara
y la carga que llevaba
le dijo » le compro el choclo»
con unas barras de plata.
Zara y Muru descansaban
lana, quinua sal y plata
empacado en sus canastas
a su pueblo le llevaban
al alba temblaba el suelo
todo el mundo a despertar
sonaban ritmos de Tinku
tomen chicha y a bailar.
En el camino de vuelta
más productos de cambio
sí había maíz, maíz se daba
si no la plata se usaba
y aprendía más palabras
de la gente que encontraba
de vestidos y saberes
de pueblos que visitaba.
Llegaron bien a su pueblo
se reunieron con los viejos
entregaron al encomienda
traída desde muy lejos
no solo de las canastas
más bien la del corazón
ritmo danza voz de fiesta
la cultura y tradición.
Fueron nobles y valientes
hijos del Valle de Atriz
recorrieron por su gente
los caminos del maíz.
Al morir, dijo la Zara:
Los aymaras me enseñaron
Que todos vayamos juntos sin que a nadie el falte nada
y todos tengamos todo sin dejar a nadie atrás.
Los quechuas me recalcaron.
Que del choclo la familia, yo era un grano de maíz
la mata nuestro gran pueblo
y el ancestro, la raíz.
En runa shimi, el maíz
Es la madre bien presente
y si el hijo torna débil,
con la tierra fortalece.